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EL MEJOR NOLO ALIAS
Corsódromo: doce años después

No resulta lejano para el ciudadano capitalino el furor que generó el retorno del carnaval, allá por 1994, cuando desde el gobierno provincial se tomó la decisión de recuperar una fiesta perdida. Fue su escenario la costanera General San Martín, con las agrupaciones del interior y solo una capitalina, la  musical Samba Total. 

Al poco tiempo, y ya con una organización que no dejó detalle por cubrir, la fiesta se trasladó a su lugar original, la avenida Ferré. Pero tanta espectacularidad, grandeza y brillo no cabían en ese escenario que además generaba innumerables inconvenientes para la ciudad y el incipiente tránsito internacional de la ruta del Mercosur.

Nuevamente la firme decisión marcó el rumbo: la construcción de un corsódromo en los terrenos del alicaído hipódromo propiedad del Jockey Club Corrientes, una institución jaqueada por deudas y malas administraciones.

Y así arrancó. La triste imagen de unas instalaciones abandonadas, dio paso al vértigo y la acción para transformar ese lugar, en tan solo dos meses, en el mayor centro de espectáculos de la ciudad.

Fueron muchas las críticas, incluso por parte de dirigentes de comparsas que el árbol de la envidia les tapó el bosque del progreso. Pero nada frenó ni empaño la fiesta: fueron varios de días de plena celebración y consolidación de la fiesta máxima de los capitalinos. Y el público acompaño masivamente, con cada noche de plena ocupación de las tribunas que podían albergar casi 40 mil espectadores.

Pero como la decisión tenía un iniciador, y formaba parte de una nueva visión como provincia, había que hacerlo desaparecer. Lamentablemente así ocurrió.

Hoy muchos de los que criticaron aquello se animan a vencer pruritos y reconocen lo que fue. La pena y el lamento correntino por el corsódromo ya llevan 12 años. Y ahora parece que se vuelve a empezar.
En definitiva, el corsódromo fue para atrás, de una realidad floreciente, a un proyecto con muchas expresiones de deseos.