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Altura Rios

CASO SILVA
Nadia Pértile, como una gata encerrada

Nadia Pértile es inocente. Al menos así  lo es para la ley hasta que una condena demuestre lo contrario. Y es lo que la mujer acusada de matar a Florencia Silva y de herir a Marcelo trataría por todos los medios de demostrar. Tal cual una gata encerrada, su perfil de mujer libre de prejuicios y vivaz enfrentaría los desafíos procesales amparada por un abogado que, según quienes lo conocen en el ámbito penal, no repararía en usar todos los artilugios que la ley le permite  para encontrar un resquicio donde colocar una presentación que puediera dilatar un proceso a favor de su defendida. La condena social que pesa sobre Nadia es mayúscula y en este momento es el mayor obstáculo a cualquier exposición pública. Para ello se prepara, desde su mismo ingenio, un as en la manga que su defensa trataría de argüir cuando la hora de la decisión se acerque.
  

Nadia Pértile se mueve en su lugar de encierro como un gato enjaulado. Y como tal ya habría sabido cómo poner bajo su control a su entorno. Quienes la han conocido en ese particular ámbito coinciden en que sabe manipular los tiempos y a las personas. Primero con sus cuidadores, luego con quienes compartieron su celda, aunque ello le habría valido algunos magullones producto de rencillas y celos generadas por ella misma por relaciones encontradas.
 
Su objetivo principal sería salir de su lugar de encierro, y buscar por todos los medios un escape. Su personalidad liberada y desenfadada no tolera la cárcel. Ella no fue preparada para ese ambiente. Pero aprendió a manejar los tiempos y por eso desde un primer momento se declaró inocente, aunque cada vez más las pruebas la incriminarían.
 
Su amigovio Roque Gauto sólo habría sido un instrumento con el que contó para llevar adelante su plan del fatídico 28 de junio. Hoy ya no le sería útil y por eso el distanciamiento entre ambos y entre ambas estrategias de defensa procesal. Cada uno tiene marcada la cancha y sabe lo que quiere, coincidiendo que los dos tienen que terminar libres.
 
En el caso de Nadia, sus movimientos son rápidos y vivaces, eludiendo ser expuesta y mostrando fortaleza y seguridad ante cualquier autoridad. Por eso su negativa a las pruebas, y por eso las instrucciones dadas a su abogado para que éstas se dilaten o caigan nulificadas. Los argumentos y pruebas deberían caer una por una, sería el mandato y el coincidente accionar de su defensa.
 
Hasta ahora una sola estaría dando resultado: la Cámara del Crimen debe resolver un recurso donde se solicita lo más necesario de toda la causa: la prueba balística del arma empleada para matar a Florencia y herir a Marcelo. Esa prueba es la más relevante y por eso la intención de hacerla caer, porque cayendo ésta, puede hasta quedar impune el delito.
 
De hecho, Nadia nunca más podría caminar con el mismo desenfado por las calles de Corrientes una vez libre. Miles de miradas la acusarían y eso es lo que más la trastornaría, pues sus amigas han desaparecido por arte de magia. Solo le quedan algunas visitas de algunos familiares muy cercanos, pero a su vez lejanos, y las evangelizadoras de la cárcel.
 
El tiempo, paradójicamente, a medida que avanza corre a favor de ella. Cuanto más pase, a sabiendas de las pruebas en su contra, quedaría el resquicio de obtener una libertad por el tiempo transcurrido sin condena. Mientras tanto, querría ganarlo con recursos dilatorios y el ataque a cada uno de ellas.
 
Desde su primera declaración dijo ser inocente, y lo mantendrá hasta el final, aunque en la sede policial habría contado con lujos de detalles cómo atacó a Marcelo y a Florencia. Esa contradicción aún queda en la memoria de los policías que la escucharon cuando fríamente confesó. Pero luego vino la defensa legal, y los testimonios cambiaron.
 
Ahora, desde su celda, habría echado a correr una versión, que su defensa podría usarla como un as en la manga para tratar de sacarle el estigma social, que le asegura, sería el único que le quedaría luego de que logre su liberación: una supuesta relación entre Marcelo y ella que culmino en medio de una escena de celos con la situación trágica.
 
Desde la querella ya están preparados para la estratagema, y un sólido vínculo familiar en la familia Silva se opondría para un ataque felino de baja calaña. Lo más difícil para Nadia será sacarse de encima una estructura judicial que ya le habrá sacado varios de sus  años de juventud. La inocencia de la mujer ya no es tal, en realidad, desde el mismo momento en que los disparos sonaron en la noche correntina.