Martes, 22 de Enero 2019 | CORRIENTES
Temperatura: °C
Humedad: %
Buscar:
contacto
rss
facebook
Altura Rios

O MAIS PELIGROSO DO MUNDO
Brasileņo tiene 50 hijos con dos esposas, su cuņada y su suegra

El agricultor jubilado de 90 años, Luiz Costa de Oliveira, tiene una familia numerosa. Goza de buena salud y asegura extrañar sus días de trabajo en la huerta y de conquistador fuera del campo
Un agricultor jubilado de 90 años, Luiz Costa de Oliveira, tuvo 50 hijos fruto de su unión con dos esposas, su cuñada y su suegra en el estado brasileño septentrional de Rio Grande do Norte.

Todo empezó cuando Oliveira, natural del municipio de Campo Grande, perdió a su primera esposa, con la que tuvo 17 hijos, según el Diario de Natal, capital del estado.

Tras la muerte de su compañera oficial, Oliveira se unió a Maria Francisca da Silva, de 65 años, quien le ayudó en la crianza de los menores y con la que tuvo otros 17 hijos.

La hermana de Maria Francisca y cuñada del campesino, Ozelita, solía frecuentar la vivienda conyugal para dar una mano en las tareas domésticas y comenzó a mantener relaciones íntimas también con Oliveira, fruto de las cuales nacieron otros 15 niños.

A la peculiar situación se sumó la madre de ambas mujeres, Francisca Maria, de 89 años, con quien Oliveira tiene otro descendiente.

En total son 33 hijos con su mujer, cuñada y suegra que se suman a los 17 que ya tenía de su primer matrimonio, aunque no todos lograron sobrevivir.

"La cosa que Dios hizo mejor en el mundo fue la mujer", declaró el anciano que tiene 100 nietos y 30 bisnietos.

Oliveira añadió que puede tener más descendientes "por ahí" sin tener conocimiento, porque siempre le gustó la compañía femenina.

"No sé decir el nombre de todo el mundo, pero sé que tengo muchos hijos, nietos y bisnietos esparcidos", agregó Oliveira, quien tiene repartida entre dos viviendas a su numerosa familia.

A pesar de su avanzada edad, Oliveira, que no fuma ni bebe desde hace 40 años, goza de una salud envidiable, no siente molestias ni dolores y asegura extrañar sus días de trabajo en la huerta y de conquistador fuera del campo.