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ESTUDIO
Corrientes: alertan por el incremento de las mordeduras de perros a niños

El estudio realizado por la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) asegura que existe una adopción de perros por motivos de seguridad de una manera creciente inclinándose por razas de mayor fuerza, tamaño y capacidad combativa que, por la fuerza de su mordida, se encuadran dentro de los animales potencialmente peligrosos. A nivel nacional, el Instituto de Zoonosis “Luis Pasteur” y el Hospital “Durand” de la ciudad de Buenos Aires, tienen registrado un promedio de más de 7.000 atenciones anuales por mordedura de perro, aunque aseguran que esa cifra representa sólo el 40% de los ataques que se producen en Capital Federal.  En Buenos Aires se atienden anualmente en organismos oficiales 100.000 personas con lesiones causadas por caninos y el 20% debe iniciar profilaxis antirrábica por falta de un certificado de vacunación antirrábica del animal.

En Corrientes la mordedura de animales en niños es motivo frecuente de consulta y de las mismas el 90% corresponden a ataques de perros. Constituyen el 0,71% de las consultas en la emergencia.

“La cantidad de casos seguro que son más de los registrados, pues hay un subregistro ya que no todos los niños mordidos por perros son llevados a consultas, algunos por tratarse de lesiones leves, otros por minimizar el hecho, muchos por falta de medios para concurrir al centro de salud, y otras tantas causas” señaló Roxana Servin, autora del estudio, docente de la Facultad de Medicina de la UNNE y de médica pediatra del Hospital Pediátrico Juan Pablo II.

La especialista explicó que más del 70 por ciento de los chicos mordidos tiene más de seis años, y del total de niños atendidos el 67% son de sexo masculino, lo cual podría estar relacionado al tipo de juego más brusco a dichas edades y a la menor supervisión de los adultos.

Comentó que según lo que se observa o se interroga en las atenciones de emergencia, es común comprobar que la mayoría de los niños no interpreta las señales de agresión que muestran los canes, y en gran parte de los casos la agresión está dada por molestias al perro cuando éste se encuentra durmiendo, comiendo u otras circunstancias.

“Es fundamental insistir en la promoción de la salud mediante la difusión a la población sobre cómo tratar a una mascota, las consecuencias que puede tener una mordedura y sus complicaciones, con el propósito de prevenirlas o minimizarlas”, concluyó Servín.

Del análisis descriptivo de los datos se pudo apreciar que un 55% de los perros mostró agresión hacia los propietarios y el porcentaje de perros con agresión hacia personas extrañas fue de 88,3%.

La agresión canina, una conducta que puede ser normal en estos animales, es una forma de comportamiento que sin embargo supone un riesgo potencial para la sociedad. Una mordedura puede implicar serios perjuicios: la herida en sí, el costo que ocasionan el tratamiento de la lesión o la internación del agredido, la transmisión de algunas enfermedades zoonóticas, así como el impacto psicológico que sufre el agredido.