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SIGUE LA ESPERANZA
Hoy se cumplen 8 años de la desaparición de Christian Schaerer

En 2003 fue raptado cuando iba a ingresar a su casa. Lo cambiaron de vehículo y fue llevado a Saladas. Luego permaneció en cautiverio en Paso de los Libres y Uruguayana. Se pagó rescate pero no apareció. Su madre aún conserva las esperanzas de hallarlo con vida.  Pompeya Gómez, mamá de Christian, sostuvo que “hay veces que uno ve tantos casos (similares al presente) por la tele que hacen perder la esperanza pero también hay otros (casos) de personas que han sido encontradas tras ocho o diez años”.
 

Con ello ejemplificó su “fe y esperanza que tengo. Soy constante, muy creyente y rezo todos los días y espero porque creo que en la vida uno siendo constante llega a metas. Y mi meta es encontrarlo”.
No obstante afirmó que “un milagro sería encontrar a Christian” y hoy por hoy su esperanza es “que alguno de los condenados confiese y me permita llegar hasta mi hijo”.

Con templanza contó que “mañana (por hoy) va a ser un día más para nosotros. Si bien es el día que se lo llevaron, siempre están los chicos (los amigos de Christian) y siempre me acompañan, son como mis hijos”.

Recordó que “nos juntamos a mirar fotos, a reírnos de recuerdos, de anécdotas y cosas similares, siempre lo recordamos con mucho cariño”.

“Mi sostén”
Párrafo aparte mereció su otro hijo, Gastón, quien desde el rapto de su hermano “pasó a ser mi sostén, mi todo‘.

“Desde que Christian no está cambié mi vida: estoy más tiempo en mi casa y trabajo menos, y todo esto se lo bancó Gastón”, explicó.

Ejemplificó que “estoy como en un duelo permanente por la ausencia” y mi hijo es quien está atento, me invita a salir a comer, me dice “‘mamá acá, mamá allá’”.

A pesar de “estar con él, almorzar, cenar y compartir otras cosas, estoy como una madre ausente que no comparte alegría sino el duelo por la ausencia de su hijo”. Pero “él sabe comprenderme, es muy bueno”.

Y en caso de que Gastón no esté, “los amigos están, si viaja ellos me cuidan, llaman, visitan y la novia también. La vida nos unió mucho más”, relató.

Finalmente, Pompeya se refirió a los sindicados cabecillas de la banda que raptó a su hijo y quienes aún permanecen prófugos con total impunidad.

Para con Rodolfo “El Ruso” Lorhman y José Horacio “Potrillo” Maidana “no tengo sed de venganza, ni rencor, ni ira, ni bronca”.

Del primero de los delincuentes con pedido de captura a nivel internacional expresó que “es conocido el rumor de que vive en Buenos Aires y no entiendo si está apañado por la Policía y otras fuerzas o qué sucede como para que continúe sin ser capturado”.

El secuestro extorsivo
Christian Eduardo Schaerer fue secuestrado en la noche del 21 de septiembre de 2003, mediante intimidación con armas largas y de puño, cuando descendía de su automóvil Mercedes Benz para ingresar a su casa del barrio Las Tejas de la capital provincial.

De acuerdo con lo que se pudo determinar en los juicios, la víctima fue trasladada por varias cuadras hasta que en la esquina de General Paz y Gutemberg lo cambiaron de automóvil.

De allí lo llevaron a un galpón de Saladas donde permaneció varios días. Tras esto fue trasladado a una zona cercana a Paso de los Libres donde fue ocultado y permaneció cautivo: estuvo en una vivienda y en una chacra del paraje Ombucito a partir del 22 de octubre de ese año y por aproximadamente 15 días. Luego lo privaron de su libertad en una finca de Uruguayana, en Brasil.

El 5 de noviembre de ese año, Pompeya Gómez pagó 273 mil dólares de rescate en la localidad paraguaya de Ciudad del Este pero el joven nunca fue liberado por sus captores y hasta hoy se desconoce qué ocurrió con él.

Por este caso, aún continúan prófugos Rodolfo “El Ruso” Lorhman y Horacio “Potrillo” Maidana, quienes habrían cobrado el rescate.

En el primer juicio oral, que culminó el 13 de junio de 2007 tras ocho meses de debate, fueron condenados por el secuestro extorsivo de Christian Schaerer: Ángel Barbieri y Néstor Barczuk, que recibieron 25 años de prisión acusados “partícipes necesarios del delito de secuestro extorsivo”, Judith Alvarenga, a quien se le aplicó una pena de 8 por ser considerada “partícipe secundaria” y Pamela Ramos, quien resultó absuelta.

En el segundo juicio, cuya sentencia se leyó el 28 de agosto de 2009, dejó como saldo la condena de cuatro imputados, con hasta penas de 25 años, y la absolución para los restantes cinco.
Cristian Ramón Carro Córdoba y Raúl Nemesio Salgán recibieron las penas mayores (25 años) por ser “coautores penalmente responsables del delito de secuestro extorsivo, agravado por el número de personas”.

Mientras, Gonzalo “Paragüita” Adrián Acosta deberá purgar 16 años de prisión por ser “coautor penalmente responsable del delito de secuestro extorsivo, agravado por el número de personas”. Y Sebastián “Jaimito” Cornelli Belén estará encerrado por 12 años por el mismo cargo que los tres procesados anteriores.
 

En tanto, el ex policía federal, Miguel Ángel Ramírez, María Esther Sudo, Sergio Gustavo Salgán, Oscar Antonio Salgán y Jorge Gabriel Sudo resultaron “absueltos de culpa y cargo del delito del que fueron requeridos”.

Como saldo de ambos procesos se dictaron siete condenas y se ordenaron seis liberaciones, sin embargo el paradero de Christian es un misterio.


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