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Altura Rios

LO DICEN TODOS
Las chicas se embarazan para cobrar la Asignación Universal

Una recorrida realizada por el El Sol de Corrientes en los barrios periféricos dió cuenta de los testimonios de muchas madres jóvenes. "Me embaracé porque así puedo tener un sueldo porque soy menor y nadie me da trabajo. Embarazada me van a a pagar en la ANSES y mi mamá ya está haciendo los trámites, ella ya cobra por mí". fue el crudo testimonio de una adolescente que vive en el barrio Esperanza. "Prefiero estar embarazada a ir a trabajar de empleada" fue lo más contundente. Clarín fue obligado a rectificarse por parte del gobierno por dar a conocer esta realidad. El Sol puede dar fe de lo que ocurre en los barrios correntinos.


"Yo no puedo decir esto públicamente porque me echan, pero aqui las chicas vienen a preguntar cómo embarazarse, tengo un armario lleno de preservativos y anticonceptivos pero ellas prefieren no usarlos, porque lo que quieren saber es cómo quedar embarazadas más rápido que dar educación sexual" , fue el testimonio de un médico e una salitat de primeros auxilios municipal.

"Tenemos clases de educación sexual, una ginecóloga que las atiende, pero no quieren los anticonceptivos, o los agarran, pero no vuelven a seguir el tratamiento al siguiente mes". "Al poco tiempo aparecen con un embarazo de dos o tres meses y tenemos que enviarlas al Juan Pablo o al Vidal, porque son siempre de riesgo", se sinceró una ginecóloga de un SAPS municipal.

La realidad de los barrios pobres de Corrientes es que la inclusión social que declama el gobierno se está convirtiendo en un boomerang que pronto será un verdadero problema que no es abordado por el Estado. Su ausencia a la hora de dar soluciones sólo alcanza a dar la posibilidad del aborto a las jóvenes, pero no a mejorar su calidad de vida, condenándolas a más miseria.

La pobreza cultural se traduce en mayor desnutrición, habiendo las jóvenes encontrado una salida o entrada monetaria mediante el embarazo antes que en la cultura del estudio o el trabajo. "Cobraba la beca porque antes repetía mucho en la escuela, pero después se cortó y ya  no me pagan, ahora con mi bebé voy a a poder cobrar otra vez".

"No sé si me va a alcanzar lo que cobre, pero alguien me va a ayudar a conseguir lo que me falta. Igual, trabajar no voy a poder", decía una jovencita del San Marcos, acariciándose su pancita. "Tengo 16 y me iba a la nocturna, pero allí no me hallaba, íbamos todos a escuchar cosas que no entendía, y los maestros no se preocupaban mucho por nosotros", "el papá ahora está preso porque es chorro, pero no importa, cuando salga ya verá a su hijo", decía otra jovencita.

Testimonios de la realidad que contrastan con el discurso oficial que sólo convencen a quienes no conocen las calles y barrios del interior, y donde la pobreza no sabe de inclusión social, sino de limitaciones y drogas por doquier.