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POR VARIOS CASOS
Reclaman políticas preventivas por casos de intoxicación con químicos

Organizaciones sociales y ecologistas de Corrientes reclamaron hoy la intervención de los ministerios de la Producción y de Salud provinciales y “políticas preventivas y de control para evitar más muertes” por el uso de agroquímicos, tras conocerse la muerte de José Carlos Rivero niño de 4 años oriundo de la localidad de Lavalle. José Carlos Rivero, de cuatro años, falleció ayer tras estar internado en terapia intensiva en el Hospital Garrahan, de Buenos Aires, debido a una presunta intoxicación por el uso de agroquímicos, mientras que  Nicolás Arévalo, de la misma edad, murió el año pasado por la misma causa, según los resultados de la autopsia.
 
 
Los análisis también revelaron que Celeste Estévez, prima de la víctima, también estuvo en grave estado, pero logró recuperarse.
 
Los tres niños son oriundos de la localidad de Lavalle, distante  a 240 kilómetros de la ciudad capital, donde se desarrolla una importante producción hortícola para la que se utilizan diversos tipos de agroquímicos.
 
Según denunciaron la Fundación “Infancia Robada”, que preside la hermana Martha Pelloni, y la Agrupación “Guardianes del Iberá”, que trabaja en forma conjunta con la organización “Pueblos Fumigados”, se multiplican los casos de niños con diversas patologías presuntamente como consecuencia del uso de agroquímicos en esa zona.
 
Emilio Spataro, representante de “Guardianes del Iberá”, dijo  a Télam que “hay muchos chicos con síntomas en la misma zona” y se quejó porque “no hay políticas del Gobierno de Ricardo Colombi (UCR) para atender la problemática que ya provocó una muerte y ahora un niño en estado de gravedad”.
 
“No queremos que el eje del debate se dé cada vez que un chico esté grave. El Ministerio de la Producción debe cumplir con la Ley de biocidas y con acciones preventivas”, afirmó el ambientalista.
 
Según el dirigente, las fumigaciones y el uso de agroquímicos “no debería realizarse a menos de mil metros de las casas y de donde habita la gente”.
 
Además, según su opinión, el Ministerio de Salud de Corrientes “debería intervenir y realizar un relevamiento, una estadística de hospitales públicos respecto de pacientes que tengan patologías presumiblemente por fumigaciones”.
Por su parte, el abogado Nicolás Segovia, de la Fundación “Infancia Robada”, afirmó a Télam que la muerte de Nicolás se produjo por intoxicación con endosulfán, según reveló la autopsia.
 
El abogado relató que el pequeño "se había caído en un charco con barro cuando cruzaba la calle" y que, de acuerdo a las pericias judiciales realizadas, en ese lugar, al igual que en una finca ubicada a unos ocho metros, las muestras de suelo sobre la presencia de agrotóxicos dieron positivo.
 
Segovia explicó que hay una causa judicial en curso que “aún no tiene carátula, que continúa como investigación preliminar, pero para nosotros hay pruebas suficientes para imputar a dos personas propietarias de la chacra, por homicidio culposo”.
 
“Nuestra Fundación asiste a las familias con apoyo jurídico y psicológico y trabaja concientizando a la población, aunque también entendemos que el Estado provincial, no está cumpliendo su rol”, afirmó Segovia.
 
La tía del pequeño fallecido, Josefina Arévalo, dijo a Télam que "queremos que se sepa cómo fueron las cosas, que haya más seguridad y cuidado. Nadie está en contra del trabajo, pero queremos más seguridad para todos”.
 
En tanto, Alberto Aguirre, poblador de la zona e integrante de una mesa de gestión comunitaria, explicó que la familia del nene vive desde hace poco tiempo a 15 metros de una producción hortícola con tendaleros.
 
“Primero se les murieron todos los perros y después, uno a uno, los animales de granja, cerdos, gallinas, todo, y ahora  uno de los chicos está internado en terapia intensiva en Buenos Aires", contó el vecino de Lavalle.
 
Por otra parte, el dirigente comunitario comentó que hicieron un relevamiento en Lavalle y en todos los parajes cercanos “y un porcentaje importante de los encuestados tiene problemas de asma, bronquiolitis o problemas respiratorios. Todos ellos viven rodeados de tendaleros”, afirmó.
 
“Queremos soluciones y una alternativa saludable para los trabajadores y la comunidad”, dijo Aguirre.
 
Finalmente, Emilio Spataro de “Guardianes del Iberá”,  afirmó que “este es un reclamo permanente que hacemos como organización, no queremos más poner el hombro por situaciones que son perfectamente evitables”.