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DESPUÉS DE MOVER A TODO UN PAÍS
La gente espera la verdad en el caso de la desaparición de Milagros Garcia Riera

Tras el movimiento nacional que se generó por la desaparición de Milagros García Riera y su insólita aparición en una comisaría de Ituzaingó, surgieron versiones del drama que la joven estaría viviendo a partir de la decisión de irse del hogar. Los supuestos de un embarazo y un aborto de por medio, más la aparición en la escena de versiones de un hombre que vive en Ituzaingó y que sería su amante, casado y de buen pasar, los hilos de la investigación entraron en la nebulosa de las relaciones familiares. El Ministro Valdés se excusó de dar detalles íntimos de esas relaciones, por lo que aquello que movilizó a todo un país hizo surgir la necesidad de que la familia y la misma Milagros salgan a dar la cara y cuenten la verdad sin tapujos, por respeto a la gente que compartió la angustia de su falta. Dijo que fue raptada por tres personas, pero se esperan detalles del hecho para saber si ello es cierto o no. 

Miles de adhesiones y congoja en familiares, vecinos, amigos y mucha gente que sin conocer a Milagros se sumó a la búsqueda y a brindar su acompañamiento en unas 48 horas de angustia, merecen una respuesta coherente desde la familia García, y desde el mismo Estado.

Muchos ribetes y versiones se echaron a tejer. Desde que la joven estaría bajo tratamiento psiquiátrico y que contaría con varios amantes (cinco dicen los que la conocen) hasta el hecho de que  un hombre de apellido Barrerio de Posadas. radicado en Ituzaingó, casado de 40 años, sería con quien se habría fugado para realizar o esconder un supuesto aborto de un embarazo no deseado, el segundo según su círculo íntimo, dieron rienda suelta a la imaginación popular.

La difusión de estos hechos por las redes sociales hicieron pasar de la angustia a la desazón y luego a la bronca de aquellos que confiaron su dolor a una causa que creían cierta: la desaparición forzada en medio del clima de tratas de personas que ronda en el pàís. Para ellos no basta que la hayan encontrado sana y salva, falta la verdad de los hechos.

La aparición en una comisaría con el relato de que habría sido secuestrada en un Corsa blanco, del cual escapó de su baúl en una estación de servicios, no cierra a los investigadores ni a la población.

A solo unas cuadras de alli de la Comisaría de Ituzaingó, viven los abuelos de la joven. Ademas apareció desarreglada, pero con un bolso con sus efectos personales, los mismos con lo que supuestamemnte desapareció.

Además las frecuentes visitas a Ituzaingó a supuestamente reponerse de su estado psiquiátrico producido por la muerte de su abuela, y la aparición del vehículo 4 por 4 con radicación en esa ciudad, llamó la atención de los pesquisas.

Ante la fiscal Contarde Milagros debió haber dicho toda la verdad. Mucho quedará en el secreto del sumario, pero mucho también quedará en las versiones de  la calle, y en la mala imagen que la chica proyectó sobre sí, como escarnio peor de lo que quiso tapar.

Lo mejor que pueda pasar a una sociedad castigada por este descreimiento es que con la fuerza de la verdad sin tapujos, se de la cara públicamente, como se tuvo la valentía para salir a usar a todos los medios de comunicación y a las personas en esa búsqueda.

Por respeto a las millones de personas que se consternaron y angustiaron por Milagros. Sus padres, la misma Milagros y toda la familia debe salir a pedir perdón si es necesario, o si no deben callar y soportar el escarnio de las miles de versiones hechadas a correr, que como bolas de nieve se van agigantando cada vez mas, a veces lejanas de la realidad.

Por ahora, el pueblo espera a Milagros, pero con la verdad.
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